¿Como influye la neurociencia?

Investigaciones recientes sobre la enfermedad del Alzhéimer dentro del campo de la neurociencia, han permitido la creación de diversas terapias para el fomento y la estimulación del cerebro de aquellas personas que sufren esta enfermedad. Estas terapias, no terminarían con la enfermedad, pero ayudarían a frenar el avance de esta. Existen diversas:

1. Estimulación cognitiva

Es un conjunto de varias técnicas que se centra en mantener y optimizar el funcionamiento de las capacidades cognitivas, así como de enlentecer su deterioro, trabajando áreas como la memoria, el cálculo, la percepción, la atención o el lenguaje.
Varias investigaciones demuestran que a pesar de la demencia, los enfermos conservan algo de capacidad de aprendizaje (plasticidad cerebral) que mejora o se deteriora menos gracias a la estimulación cognitiva.
Los recursos en esta terapia son muchos y variados, desde puzles, juegos, crucigramas y hojas de cálculo, hasta la utilización de los recuerdos para trabajar la memoria, o de la logopedia para mejorar el lenguaje.

2. Orientación a la realidad

Está dirigida principalmente a conseguir que el paciente mantenga el conocimiento sobre sí mismo y sobre el medio que le rodea durante el mayor periodo de tiempo posible, reduciendo así el malestar derivado de la confusión sobre quién es, dónde se encuentra y en qué momento.
También incluye técnicas diversas y con ellas se trabaja la orientación temporal, la espacial y la personal.

3. Fisioterapia y ejercicio terapéutico

El ejercicio físico nos beneficia a todos, y particularmente a las personas que padecen Alzheimer, ayudándolas a dormir mejor, mejorar el estado de ánimo, mantener la movilidad, los reflejos, el equilibrio y la coordinación, mientras socializan con diferentes grupos. A esto se unen ventajas comunes del ejercicio terapéutico como pueden ser mejorar la salud cardiovascular, evitar dolores de espalda, etc.

4. Terapia ocupacional

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida realizando todo tipo de actividades que requieren habilidades manuales y cognitivas, no solo para percibir un sueldo, también como entretenimiento, aprendizaje, relajación, etc. Continuar con alguna de estas labores como tratamiento de las personas con demencia es una forma de fomentar su relación con el entorno, y proporcionarles motivación e ilusión por el día a día.

5. Terapia con perros

Como ya habíamos comentado, el tratamiento con perros produce en los enfermos de Alzheimer mejoras en el plano físico, social, emocional y cognitivo, repercutiendo de forma positiva en su estado de ánimo, motivación y movilidad general.
Recordar el nombre de la mascota, darle de comer, pasearla, cepillarle el pelo, disfrutar de su compañía y de su afecto, son actos que benefician al paciente, tanto en su motricidad como en su memoria.

6. Musicoterapia


Cuando las capacidades cognitivas se ven afectadas la música muchas veces sigue siendo un excelente medio para comunicarse y dejar salir la creatividad y las emociones, incluso cuando existen dificultades severas en el lenguaje. Actualmente se utiliza con éxito para tratar personas con Alzheimer, demencia, Parkinson, autismo o enfermedades psiquiátricas.
Se ha demostrado que la musicoterapia estimula diferentes áreas de la memoria, contribuye a incrementar la autoestima, sirve como método de contacto con la realidad y es una base sólida para formar nuevas relaciones sociales. También se utiliza para evocar recuerdos o sensaciones agradables y en definitiva generar un profundo bienestar en los pacientes.

7. Estimulación multisensorial

La estimulación multisensorial se realiza en una sala preparada para ello, denominada sala o espacio snoezelen, en la que encontramos material técnicamente preparado para estimular de forma controlada nuestros órganos sensoriales: ojos, nariz, boca, piel y oídos.
Este modelo importado de Holanda (de ahí su nombre) permite a los pacientes de Alzheimer disfrutar de la estimulación de los sentidos, a la vez que se relajan en un ambiente seguro y muy agradable. En la sala podemos encontrar pintura fluorescente, luces, música, sonidos de la naturaleza, peluches, texturas, piscinas de bolas o columpios y tumbonas, entre otros elementos.


Todas estas terapias se presentan como complementarias a los tratamientos convencionales y deben aplicarse de forma personalizada en función del avance de la enfermedad y las características y circunstancias personales de cada paciente. También hay otras muchas formas de fomentar el cuidado activo de los mayores con Alzheimer, y proporcionarles apoyo y bienestar a través de los tratamientos no farmacológicos. Con la ayuda de especialistas y cuidadores, podremos encontrar las más adecuadas.

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